Hace un par de días una amiga me comentaba que lo había dejado con su pareja y que ahora se encontraba mucho mejor sola. Sus palabras fueron: “Si tuviera que volver a hacerlo… visto el resultado, lo haría sin dudar!!”. Yo me quedé pensando en el matiz de la frase, “visto el resultado” es decir, sabiendo que iba a ir mejor!… lo haría sin dudar. Leche!! Es que sabiendo de antemano cuales son las consecuencias de una decisión todo el mundo afronta las consecuencias sin pensar. Lo jodido, lo realmente jodido de las decisiones es que a veces las tomas sin saber que es lo que hay detrás de las puerta que vas a abrir.

Hay un clásico de la televisión, humor amarrillo, donde los concursantes orientales se disparan literalmente a sí mismos contra unas puertas que no se sabe si están tapiadas o son de mentira… se parece bastante a esto de tomar decisiones. Yo por lo menos tomo las decisiones así, cojo carrerilla y a por ella!! Quizás valiese una estrategia de tímido coqueteo… pero digamos que no es mi estilo. Cuando tomo una decisión soy como la embestida del rinoceronte africano, no miro atrás. Una vez has arrancado, te posee la sensación de caer al vació, las inseguridades… pero en la vida como en humor amarillo hay pequeñas pistas. Cuando te lances contra una puerta en humor amarillo, asegúrate de que la puerta en cuestión no tenga manchas de barro de un panoli anterior que diese con sus costillas ahí. Esta es la historia de una pequeña mancha, que en su día me hizo cambiar de puerta.

En mi vida he tenido pocas decisiones importantes. Desde fuera hay quien dice que he vivido mucho y que estoy acostumbrado a lidiar en plazas de primera. La verdad es que en la gran mayoría de las circunstancias, las decisiones se toman por sí solas, es decir, te pasa una desgracia y no hay más remedio que tirar para delante. Pero hay otras ocasiones en que sí tienes elección y tienes tú el poder de cambiar el resto de tu vida con una elección. Es como predecir si un melón te va a salir bueno sin probarlo… pero a lo bestia.

Por aquel entonces yo vivía solo en la calle Limón de Madrid. En un micro piso de 22 m2 todo incluido, más descriptivo sería decir que vivía en un armario con retrete. Hay celdas en cárceles congoleñas con más metros que este piso… pero tenía mis peces, mis cd’s de jazz y mis pensamientos.

Estaba estudiando industriales en el ICAI, una universidad privada donde hasta que no acabes y pases la reválida no tienes el título de nada de nada. Yo estaba empezando cuarto de carrera, y tenía un montón colgando de tercero y segundo… se imponía un plan nuevo de estudios y el jefe de estudios nos había presionado a todos los que él consideraba que no íbamos a poder acabar en el plan antiguo… pensaba que era mejor que pasásemos a primero en el plan nuevo que no quedarse tirado sin plan en el ultimo año de la carrera.

Era una decisión difícil… tendría que esforzarme mucho para poder acabar si decidía seguir… pasar al plan nuevo era la decisión más conservadora pero sería como empezar de nuevo. La salud de mi madre empeoraba en Alicante y probablemente me pasase el año estudiando en salas de hospital sin poder ir a clase. Mis apoyos afectivos estaban a 500 y 800 kilómetros de distancia… y yo tenía una decisión que tomar.

Pensar en las consecuencias me mareaba, tenía en el estómago es sensación de ingravidez… y tenía claro que la decisión seguiría ahí hasta que la resolviese. Decidí irme al cine.

Fui a ver la película Phenomenon, de Jhon Travolta. En ella un hombre ve una luz divina y comienza a tener poderes mentales. Luego resulta ser una metástasis en el cerebro y el hombre muere dejando mujer e hijos… a bulto es así.

El caso es que volviendo a casa pensaba en lo fácil que lo había tenido el personaje este, nada de incertidumbre, no se había preguntado a cada paso si la decisión que tomaba era la correcta o no. Era una apuesta segura, una luz le había dicho que camino tomar.

Volvían a mi cabeza palabras de mis años en colegio de curas: “El don más preciado que nos ha dado dios es la libre elección…”. Yo siempre había preferido la palabra libre albedrío, vamos… en las entendedora de un adolescente, la capacidad de decidir cuando abres la nevera si fanta o coca-cola… no si pierdes 4 años de carrera o puede que la carrera entera.

Volviendo a mis años de religión en el colegio y película con intervención divina de por medio… de repente en mi cabeza comenzaron a repetirse, sin sentido, como un soniquete de berrinche infantil:

         ¡¡¡Dios!!! ¡¡¡Hazme una señal!!!

Y entonces, después de bajar media Avenida Aguilera con esa monserga en la cabeza… sucedió. En el cruce con la calle Conde Duque, mientras esperaba al semáforo para cruzar… porque aunque no pasasen coches a esas horas de la noche… yo seguía pensando en lo mío y estaba esperando al verde del semáforo…

Una señal de “Prohibido Aparcar”… que se encontraba a medio metro a mi izquierda… venció sin saber porqué hacia delante, como si la base del mástil en vez de ser de acero fuese hinchable y quedo boca abajo en mitad de la calle.

Mi primer pensamiento fue el de “si me pilla debajo me desnuca”… pero luego comencé a reír sin parar durante un par de minutos. Un hombre que iba a cruzar desde la otra cera me miraba espantado… pero es que no podía parar. Leche que sentido del humor tiene el de arriba, le pedí una señal y me dio una señal literalmente!!!

Luego me entró el escepticismo. Esto es una broma… a ver donde pueden haber escondido la cámara… La verdad es que me fui a inspeccionar el mástil de la señal y estaba completamente cortado!!! No hacía viento que la pudiese tirar y en ese caso… se hubiera doblado pero no hubiese quedado totalmente cercenada!!! Y si ya estuviese rota? Pues no se hubiese podido aguantar porque el mástil estaba completamente cortado y así no se puede mantener una señal erguida!!!

Nunca he podido explicar aquello. Importa algo si dejo de intentar encontrarle una explicación lógica? El caso es que aquella noche supe que habría decisiones en mi vida en que no tendría claro si la opción que tomase era la correcta. Por qué… Como se interpreta que se caiga a tus pies una señal de prohibido aparcar?? Que siga?? Hacia donde??

La decisión la tenía que tomar yo, ni dios, ni un tarotista, ni mi jefe, ni mi novia, ni mis amigos… yo. Y una cosa la tenía clara, cuando tienes que escoger entre la opción menos mala, deja de lamentarte y prepárate el animo para todo lo que pueda venir. Muy pocas veces podrás elegir el campo en que se libre sus batallas… pero siempre, y repito… siempre, podrás elegir el ánimo con que les plantas cara.

En ultimo hecho, el animo con que afrontas tus decisiones… quizá sea la única decisión realmente libre que te de la vida y la única realmente fundamental para que consigas salir victorioso de todas ellas.

Para que sirve una señal de prohibido aparcar?? Para precipitar la envestida del rinoceronte africano!!!