Hay momentos en que uno se pregunta cual es su lugar el mundo. ¿Será esta la mujer de mi vida? ¿Es a este trabajo al que quiero dedicar todas las jornadas de mi vida? ¿Tengo vocación para hacer lo que hago? ¿Es esta la familia que quiero o la que me ha tocado?, etc.

Ahora hay una única pregunta que me obsesiona: ¿Por qué he dejado de hacerme todas esas preguntas?…

Su sueño es tan frágil que se quiebra si la abrazo mientras duerme. Su pelo se desbroza sobre la almohada, escapando del edredón y del pijama. Y el espacio está tan oscuro que apenas la intuyo. Estando tan cerca su olor me atrapa, huele distinto cuando duerme.

Su sueño es tan frágil que se quiebra si entra algo de luz por la ventana. La persiana esta completamente bajada, el radio despertador proyecto su hora contra la pared, si enciendo la luz para encontrar el camino al baño la despertaré seguro.

Su sueño es tan frágil que se quiebra si me doy bruscamente la vuelta. Ella me dice que me contempla a mi mientras yo duermo. Que me acaricia y me susurra cosas al oído mientras yo sigo durmiendo. Que me destapo, doy vueltas y hablo, pero sigo durmiendo.

Mis sueños son profundos, tanto que a veces hasta la sueño despierto.

*

Hay una persona a la que hecho de menos si no veo en varios días. No son un número de días concretos, quizá un mes, dos… no sé. Quizás si tengo que tomar decisiones importantes y llevo tiempo sin que sepa de mi, le echo más de menos. ¿Y si me equivoco sin que él lo sepa?

Cuando alejado de todas la preocupaciones y distracciones de la vida vertiginos que nos rodea.