Penélope…

Penélope…

No sé a qué hora he quedado a comer con Paco y con Mar… bueno yo voy tirando y si llego antes ya me pido una coca-cola. Que calor hace en Alicante y que hambre tengo… qué hora serán las dos y media…

Con una impertinente gota de sudor deslizándose por la espalda entre la piel y la camisa, llego a este nuevo bar que se anuncia con macetas en su fachada. Es el bar de una compañera de los scouts, Somnica la cortesana, que conocí a los 15 años con un pelo enmarañado y la cara llena de pecas… y me la volví a encontrar veinte años después empujando un carrito cargado con dos gemelos de pelo igualmente ensortijado.

No está… no tardara en aparecer. Me sientan en una mesa con un ocho de corazones sobre la misma y un escrito a mano que reza “reservado”. Creo que tengo tiempo para una partidita rápida mientras llegan… me sirven la cola con hielo y limón… pero por el hilo musical comienza a sonar Serrat… Peneeelopeeee…

Mi cabeza se abstrae, me transporta veinte años atrás cuando cantaba por las calles de Madrid la misma canción lánguida dedicada a un amor que ha de llegar… no te conozco aún Penelope, no te pongo ojos y probablemente no te llamaras así… pero pase mi juventud cantándole… Solia salirme y compartir con la noche sus complicados acordes, como un conjuro o una invocación para quien un dia llegara.

Una noche me escucho Paquillo, quien era de cantar al igual que yo su Alfonsina:

  • Que canción más triste la de Penélope…
  • Pues anda que Alfonsina y el mar? – dije en respuesta – trata de una mujer que se suicida… caminando hacia el mar hasta que se ahoga… más triste que eso?
  • Más triste que eso es la historia de Penélope… has repasado la letra? Lo triste de Penélope es que pasa las tardes esperando a su amor… y cuando llega… no lo reconoce.

Tuve que coincidir con Paco, era peor haber tenido un amor y haberlo perdido, que no esperarlo tanto… que cuando se presenta uno no lo reconoce…

Penélope, con bolso de piel marrón…

Y sus zapatitos de tacón, y su vestido de domingo…

Estando en Doha, nos íbamos a bañar al Beach Club de Qatar Petroleum. Nos pasábamos el día entre números y presupuestos de cómo se fabrica un rascacielos… Me dijo Manuel:

  • Echo de menos hacer algo con mis propias manos… Y si compramos un barco de estos y lo arreglamos?

A los lados de la bocana se amontonaban barcazas cubiertas de polvorientas lonas, encaramadas en tráiler sin un recoveco por oxidar.

  • Ese de ahí, tiene que ser un barco de vela… los barcos de motor para mí no tienen alma… el viento empuja la vela y el barco responde inclinando el casco… llámame ñoño si quieres pero a llevar una lavadora ruidosa a bordo yo no lo llamo navegar…

Entre todos los barcos había un mástil que sobresalía. Al acercarnos descubrimos una filigrana grabada en la proa… era un barco de vela…

  • Este parece elegante… no tengo ni idea de cómo de viejo será ni si estará en venta… pero a mí me vale.- dijo encaramándose a la rueda del tráiler mientras se sujetaba del obenque.

Yo me acorde de aquella canción… que triste Penélope que una vez conociste el mar… y puede ser que ahora ya no lo vuelvas a reconocer… Se me escapo:

  • Se llamara Penélope…

Y así pasamos el ramadam de 2012, restaurando un Cutter ingles del año 81, que en octubre volvió a reconciliarse con el mar… con nuestras propias manos y todas las tardes nuevos sueños… os echo de menos “buddies”.

Penélope, se sienta en un banco en el andén…

y espera que llegue el primer tren, meneando el abanico.

Mi cabeza viene y va… han pasado tantas cosas… y no me veo esperando en un banco de la estación… viendo llegar y salir trenes hasta perder la ilusión de quien ha de volver…

En ese momento aparece una cara sonriente de Somnica se presenta frente a mi mesa:

  • Que alegría Diego!!! Que haces por aquí? Hasta cuando te quedas esta vez?
  • Pues no lo se… creo que esperare hasta que pase mi próximo tren.

Se ríe… le ha gustado la respuesta… y a mí me ha sorprendido…

La Magia de Una Moneda

La Magia de Una Moneda

Introducción

 Durante mucho tiempo me ha preocupado como la gente reaccionase a los detalles que tengo con ellos. Unos me hacen pasar por visitador médico por regalarles un regalo, otras piensan que estoy perdidamente enamorada de ellas… y hubo un tiempo en que me importo. Ahora pienso que es mejor pedir perdón que pedir permiso.

 En este choque de comportamientos, donde yo me cuestionaba el porque la gente reaccionaba así ante una muestra de afecto, apareció el Oscar y todo se volvió más fácil. Con el puedo ser como normalmente soy sin temor a que piense nada raro y eso me hizo sentir bien, empecé a ser yo mismo sin tener que pensar en qué dirán.

                 La gente no esta acostumbrada a que le den muestras espontáneas de afecto sin pensar que quieren algo a cambio, es triste muy triste. Ahora solo dedico mi tiempo a quienes me dejan ser como soy. Le debo mucho al Oscar, cuando yo me echaba la culpa de todo, de mi salud, mis fracasos laborales, profesionales, sentimentales, mis relaciones con los demás… con el empecé a encontrarme cómodo y las cosas empezaron a ir mejor.

                 Este hombre tiene un don, te escucha y parece que todo se aclara en tu cabeza. Lo quiero mucho y procuro repetírselo siempre que puedo.

                Lleva un tiempo preocupado por su Montse. Dice que esta en uso de esos momentos trascendentales de la vida. Y creo que he pasado por unos cuantos y entiendo esa sensación.

                 No hace falta un porqué para estas líneas, un poco deuda con Oscar, un poco simpatía tuya, un poco de devolver a todas algo a todas las personas que me han hecho finalmente ser así, un poco de aquí y de allá.

 No sé si será el haber pasado por momentos similares o un insensato atrevimiento, pero se que cuando todo se mueve a tu alrededor necesitas fijar la vista en algo que se quede quieto.

 Esta es la historia de ese punto que se quedó quieto, una moneda. De como tomé la decisión de cerrar la última empresa que me quedaba en Madrid, abandonar una relación en la que ya no creía, y un estilo de vida que ocupo doce años de mi vida en 2 segundos. Lo que tardó en caer la moneda y salir Cara.

 La moneda

 Quizá la mires y parezca una moneda normal. En un mercadillo encontrarías cientos de estas monedas pero ninguna sería igual. Sigue observando porque es mágica.

 Es redonda como cabía esperar. No tiene ninguna muesca especial que la distinga de las demás y que haga que su valor sea distinto del que marca. Pero perteneció a un gran mago.

 Es fría al tacto, quizás esperabas que fuese caliente o que pudieses preguntarle cosas y ella cayendo de un lado o de otro responderte sobre tus amores, o el número de la quiniela… pero no lo hace. Pero es mágica, delante de auditorios llenos de niños y adultos un mago vestido con un frac la hacía aparecer de la nada, luego se convertía en dos, en tres, en cuatro, luego desaparecía, cinco, seis…

 Es una moneda mágica.

La barra de Houdini

Durante una época de mi vida llené mi vida de ilusión asistiendo a un club de magia. Allí aprendí a adivinar cartas, hacer aparecer y desaparecer pañuelos, recomponer cuerdas y cientos de efectos increíbles.

Me encantaba ser capaz de repartir ilusión, de reinventar la realidad y de ver la ilusión reflejada en los ojos abiertos de quienes tenía a bien ser entretenidos por un mago con tirantes.

Hay dos tipos de público, los que vienen pensando que las monedas atraviesan mesas, que las cartas se reordenan y cambian de color y aquellos que solo ven a una persona sin otro afán más que tomarles el pelo. A los segundos se los detecta enseguida, a los que disfrutan antes aún.

Tengo la gran virtud de seguir ilusionándome con al magia aún cuando sé en que momento van a aparecer y desaparecer las cosas. Puedo contemplar un efecto veinte veces y seguir maravillándome con los detalles sutiles de cada gesto.

Entre todos los magos hay uno a quien admiro más como persona que como mago, y es un gran ilusionista y un gran ladrón. Se dedica a subir al escenario a gente incauta, y enfundado en un frac impecable robarles carteras, gafas, corbatas, plumas, relojes, cinturones y hasta tirantes sin que ellos se den cuenta.

Les confunde la mente, los hace mirarse los zapatos mientras les birla el paquete de tabaco, o la cintura mientras le escamotea el reloj. Podría parecer que ridiculiza a sus victimas por desplumarlos delante de tanta gente que no para de reírse, pero es el mago más respetuoso que conozco. Siempre pide un voluntario simpático.

Antes de robar indiscriminadamente se encienden sube el telón y aparece una silueta impoluta de pelo cano y gafas de montura dorada que juega con pañuelos y monedas.

Paco Aparicio es un gran entendido en magia y dice que hay que ganarse al público desde el primer momento en el escenario o te confundirán con un camarero. El hace aparecer una moneda del aire, otra de debajo de la solapa, otra de detrás de la manga, se saca una de la nariz, otra de la oreja… ¿Cuántas monedas ha hecho aparecer de la nada? Termina llenando una fuente entera de monedas que aparecen de la nada!!

La gente solo le recuerda porque despluma al público pero es pone toda su voluntad en cada efecto. Una noche vino a la barra donde yo estaba reponiendo fuerzas al terminar el espectáculo, siempre saludaba de forma cordial, con el frac y aquellas canas a veces incluso de trataba de usted.

Estaba preocupado porque llevaba dos años sin introducir ningún cambio en su espectáculo, la competencia era feroz y tenía miedo de quedarse obsoleto.

Me confesó su gran secreto, su gran proyecto sobre el escenario, ser un ladrón de guante blanco. Quería realizar su número con guantes, algo que es tremendamente complicado porque los guantes restan muchísima sensibilidad a las manos.

Había probado con todo tipo de guantes, de piel, de plástico, finos, de hilo, etc.… ninguno funcionaba. Practicó durante años y se le caían las monedas, y la gente se daba cuenta de que le estaba tocando la cartera, el bolsillo. Los objetos se le escurrían y la tela de los guantes rozaba con las chaquetas y los pantalones. Aquel efecto era la complicación hecha espectáculo de magia.

Y lo peor de todo es que nadie valoraría sus esfuerzos porque al público le daba igual si iba con guantes o no. Incluso sería peor porque la gente que va al espectáculo a sentirse engañada por el mago pensaría que se guardaba las monedas en los guantes.

No había otra motivación, quería demostrarse a si mismo que aún podía ser mejor mago de lo que era, nadie más se daría cuenta de aquella proeza mas que él.

Aquella noche me contó iba a tirar la toalla definitivamente y probar con cosas nuevas en su número. No creo que esperase que le dijese alguna frase profunda del tipo “los demás te dirán que tú no puedes hacerlo, pero son ellos los que no han podido”, o que le motivase…

Simplemente le dije lo que pensaba: “Paco, me encantaría verte hacer tu numero con guantes.”. Me dio una palmada en la espalda y se marchó.

Un ladrón de guante blanco

El verano pasó y cuando volví a Madrid comencé a ir de nuevo al club de magia. Un sábado por la noche antes de la sesión estaba tomando una copa en la barra y alguien me estiro de los tirantes.

Era Paco Aparicio más nervioso que de costumbre, siempre se ponía nervioso antes de subir a escena. Me pregunto si me quedaba a ver su número y le contesté que por supuesto.

Cuando se subió el telón apareció su elegante figura en el centro del foco, bailando la música de la pantera rosa. Me sabía el número de memoria, ahora empezaría a aparecer monedas de la nada, y de repente me fijé en sus manos envueltas en guantes blancos.

Las monedas aparecían una tras otra y volvía a desaparecer. El público aplaudía los efectos como de costumbre pero había algo que cambió a parte de los guantes. Paco tenía una sonrisa espléndida, disfrutaba más que los espectadores con cada aparición.

Aquella actuación fue más mágica que de costumbre, sobre el escenario se representaban dos números simultáneamente y para diferentes espectadores.

En un número aparecían y desaparecían objetos, aquí todo el mundo participaba. Pero solo Paco y unos cuantos magos más que nos encontrábamos escondidos entre el público pudimos disfrutar de ver en escena a un auténtico ladrón de guante blanco.

Aquella noche, al terminar la función, Paco me busco y me invitó a una copa. Me regaló 3 monedas de 50 pesetas con las que él comenzó a preparar su número hace años, me dijo que me las quedara como recuerdo por aquellas palabras que le dije en la barra. Dijo que las había escuchado cientos de veces en su cabeza y que mientras ensayaba las había hecho suyas, como si fuese el quien se las repitiese a sí mismo: “Paco, me encantaría verte hacer tu número con guantes”.

He visto a Paco Aparicio actuar una veintena de veces después de aquella noche y nunca ha vuelto a utilizar guantes. Cuando le pregunté porqué no lo volvía a repetir me contestó que ya sabía que era capaz de hacer su número con guantes.

  Salió Cara

Si me hubiera decidido a jugarme todo a una mano de poker, hubiese escogido la baraja más lujosa y elegante que tuviera en mi colección. Si me lo iba a jugar a cara cruz, tenía que tomarme el tiempo necesario para encontrar las monedas que Paco Aparicio me regaló. Las encontré y escogí una de ellas.

Cuando lancé la moneda al aire, dije: “Si sale Cruz seguiré, si sale Cara abandono”. Cuando empezó a subir la moneda en el aire no era consciente de que en aquella echada al aire me jugaría el resto de mi vida.

No tenía nada claro, todo mi universo se movía, y tenía claro que no me convencería ninguna de las opciones que tomara. Todo revuelto a mi alrededor menos aquella moneda, aquel objeto sería quien decidiría por mi y saliese lo que saliese no volvería a pensar si era lo correcto o lo menos incorrecto, lo haría y punto.

Cuando cayó la moneda y salió cara, la idea de abandonar me pareció aterradora. La moneda decía tirar la toalla. Me decía que también tirase los esfuerzos de 12 años de mi vida a la basura.

Me resistía a la decisión. Aquella moneda, la moneda de un mago, la moneda de ilusionista. La que tantas veces se había multiplicado y desaparecido bajo unos focos deslumbrantes y la mirada atónita del público. Si algún objeto había hecho contener la respiración y dejar con al boca abierta a cientos de espectadores era aquella. La misma que a mi me decía que bajase los brazos y volviese a mi rincón.

Lo acepté y volví a Alicante. No hay grandes efectos, apariciones mágicas o milagrosas multiplicaciones. Aquella moneda salió cara y yo tiré la toalla. Fue el único punto de mi universo que no se movió y yo me agarré a él.

Ahora mi universo no se mueve, creo que hice bien. Después de 2 ataques de ansiedad y de tener todos los niveles por las nubes creo que de haber seguido en Madrid hubiese muerto joven e insatisfecho. Nunca pensé que pagaría un precio tan alto al volverme a Alicante, pero he aprendido lo realmente duro que puedo llegar a ser.

Pero cuando me quedé mirando a aquel trozo de metal supe que la decisión que tomase solo podría ser estúpida o mágica, no había términos medios, jugarte la decisión de tu vida a cara o cruz solo puede ser estúpido o mágico.

Igual que la moneda solo puede ser corriente o única, no hay término medio, un trozo de metal corriente o un pequeño milagro.

La diferencia esta en la magia, la ilusión con que yo emprendería un nuevo camino, un nuevo efecto, un nuevo truco. Los brillos con los que aquella moneda corriente deslumbro a cientos de espectadores han sido los que ha hecho de este viaje a casa un reencuentro mágico y único.

Deja que un trozo de metal tome la decisión por ti, realmente no importa lo que salga. El truco esta en tirar al aire una moneda mágica y recogerla con ilusión.

Por fin un poco de viento a favor…

Por fin un poco de viento a favor…

INTRODUCCIÓN

Cuando dejé Madrid, tenía una terrible sensación de derrota. No pude llevar a buen puerto mi proyecto personal y tampoco el profesional. Si no me hubiese esforzado tanto en sacar este proyecto de vida adelante, creo que no me hubiese sentido tan vacío. Tenía la conciencia tranquila, no podía haber dado más…

A mi alrededor veía gente a quien su padre le había dejado unos clientes, otras empresas donde todos los socios tiraban con la misma fuerza, parejas que se preocupaban por el conjunto de los dos… esto lo entendía. Lo que no entendía es como gente más débil que yo, con menos ganas, con menos empuje y menos decisión tenían el viento de cara y poco a poco sus empresas despegaban, y crecían lo que la mía no. Empecé a sentir rabia, a preguntarme constantemente porqué yo lo tenía tan difícil.

EL ANDÉN DEL AVE

Decidí  seguir esforzándome, no me iba a dar por vencido y si la vida se ponía cuesta arriba, volvería a apretar los dientes. Siempre que la vida me ha puesto algo delante, he dudado. Nunca he rodeado un problema, pero en multitud de ocasiones cuando estaba en medio de las dos orillas… pensé que no tenía fuerzas para llegar al otro lado. Y al final siempre he llegado, y los limites de mi resistencia con cada problema se han ido haciendo más grandes.

Un día, volviendo en el AVE de una obra en Zaragoza, le conté a un arquitecto con el que trabajo esta sensación. Le dije que no entendía como otras personas lo tenían más fácil, y porqué por mucho que me esforzase no conseguía levantar el vuelo. Adolfo me dijo:

  • Diego… persevera. Tu preocúpate de mantener las velas izadas, ya se pondrá el viento a tu favor. Piensa que… el nivel de autoexigencia que llevas años manteniendo no determina el punto en el que estas, sino hasta donde vas a ser capaz de llegar.

Con el tiempo he visto como aquellos que no se esforzaron y de repente sus empresas empezaron a crecer, se han visto sobrepasados por el trabajo y la responsabilidad. Se han estancado y a veces cerrado. Y no me duele admitir que me tranquiliza comprobar que esas frases de Adolfo tenían todo el sentido.

EL HORIZONTE

Una vez me contaron la historia de un hombre que se propuso alzcanzar caminando el horizonte. Todas las mañanas se levantaba y contemplaba el horizonte a lo lejos, y caminaba durante todo el día intentando llegar hasta el.

Con el paso de las jornadas las fuerzas empezaron a abandonarle, y lo que es peor, empezó a pensar que nunca lo alcanzaría. Una noche se encontró con un sabio en el camino y le contó su objetivo, al final del relato le pregunto si alguna vez alcanzaría el horizonte.

El sabio le contestó que NO, que por más que andase nunca llegaría a la línea que separa el cielo de la tierra. Aquel cansado caminante se quedó un momento pensativo y al final pregunto: ¿Entonces para que sirve el horizonte?

  • PARA AVANZAR…

Mi lugar en el mundo

Mi lugar en el mundo

Hay momentos en que uno se pregunta cual es su lugar el mundo. ¿Será esta la mujer de mi vida? ¿Es a este trabajo al que quiero dedicar todas las jornadas de mi vida? ¿Tengo vocación para hacer lo que hago? ¿Es esta la familia que quiero o la que me ha tocado?, etc.

Ahora hay una única pregunta que me obsesiona: ¿Por qué he dejado de hacerme todas esas preguntas?…

Su sueño es tan frágil que se quiebra si la abrazo mientras duerme. Su pelo se desbroza sobre la almohada, escapando del edredón y del pijama. Y el espacio está tan oscuro que apenas la intuyo. Estando tan cerca su olor me atrapa, huele distinto cuando duerme.

Su sueño es tan frágil que se quiebra si entra algo de luz por la ventana. La persiana esta completamente bajada, el radio despertador proyecto su hora contra la pared, si enciendo la luz para encontrar el camino al baño la despertaré seguro.

Su sueño es tan frágil que se quiebra si me doy bruscamente la vuelta. Ella me dice que me contempla a mi mientras yo duermo. Que me acaricia y me susurra cosas al oído mientras yo sigo durmiendo. Que me destapo, doy vueltas y hablo, pero sigo durmiendo.

Mis sueños son profundos, tanto que a veces hasta la sueño despierto.

*

Hay una persona a la que hecho de menos si no veo en varios días. No son un número de días concretos, quizá un mes, dos… no sé. Quizás si tengo que tomar decisiones importantes y llevo tiempo sin que sepa de mi, le echo más de menos. ¿Y si me equivoco sin que él lo sepa?

Cuando alejado de todas la preocupaciones y distracciones de la vida vertiginos que nos rodea.

Eve’s fan N1

Eve’s fan N1

“Wow! Take a brake at this point because when someone considers the behalf of his couple over his own… we are speaking about LOVE (with Capitals letters and bold font).”

I meet Eve arriving late for the inauguration session of the Executive MBA. Later, during the chilled lunch break she also seemed in a rush! Then is when I start thinking that she was just the way she lives… even in the accreditation card of IE Business School she showed up running!

At the end of the first day, due assignments where already over the desk. Having a closing day coffee with my working team I realized “this is crazy”: A Japanese, a Saudi, a Jordanian, one French living in Thailand and a Korean living in Kenya… this is starting like a joke!

With this promising multicultural pandemonium that I was on board… the project manager inside me started to work undercover… How could we coordinate?. Ok! I´d set up a WhatsApp group… please give me your long phone numbers! I’d invite a coffee to the one that has more numbers in their phone!

Eve seemed shy… texting with her Stone Age laptop, so I kept her for the end. Once everybody else left the cafeteria I went back to Eve:

  • So Eve which is your telephone number?… I’d add you to the chat! – Her big blue eyes showed behind her purple glasses frame…
  • Nothing… What… What is Whatsapp?… I don´t have one… – I was astonished, so she start again saying – I have a relax life… and one of my goals to enroll this Executive MBA is to catch up the technology… Would you help me with that? (This last phrase she told me in Spanish with Argentinian accent).

She knock me again. She doesn´t have Whatsapp? She speaks English with very Frenchie accent… and she speaks also Spanish! With south American accent!

After a complete day at United Nations Business School, that just was too much. Take a sip from coffee mug and make eye contact again… “For sure! Count on me!¨.

We start with the WhatsApp, hang out, google docs, Evernote, her mind was so fast!  but my spider sense was already alerted, there shall be a marvelous love story… because only love push people to such estrange accent speaking cocktails… so it just think and without realizing speak up in loud voice: Eve… please tell me your love story.

When Eve finished college started to travel around the world as mechanical engineer. Destiny drove her occasionally to Argentina where she meet who nowadays is his husband. Marin is an architect a bit much older than Eve, and they started meeting in trips for the first 2 years where Eve was jumping from one country to another.

Last trip period in Argentina, Marin showed Eve two piles of document. The first big one were made of projects pending of payment, and second slim one was for new projects. Marin looked Eve and said: “This is not going to improve.”

They moved to France, Marin was trying to validate his architect degree in Spain, but that would only have worked for Spanish territory… no improvement. Personal life compensate and they received the joy of a blue-eyed daughter.

Eve was climbing in her career when Marin was heading the last leap, and the offer to Eve came. A managerial position in the other side of the world, Thailand.

She was considering to decline the offer because in that country would be even more difficult for Marin to work. And here is where I found one of the most significant love signs I have ever know… even more coming from an Architect:

  • Eve do you remember the pile of projects? My best architect projects have already been done. Now is your time to shine. I would follow you wherever you go and take care of our best project together, our daughter.

Wow! Take a brake at this point because when someone considers the behalf of his couple over his own… we are speaking about LOVE (with Capitals letters and bold font).

Marin is dedicated to their 8 years old daughter in Thailand. They cook, draw, laugh and wait for mammy to come back for dinner. Eve is relaxing knowing that Marin is with an always smiling kid.

And this is the inspiring love story I wanted to share with you devoted reader. Thanks Eve and Marin to increase the amount of love that you have bring to this world. I would keep learning from Eve, fan number one.