No hace falta un filósofo reconocido para que una idea anide en mi mente. Lo que realmente es especial es cuando empieza a relacionarse en mi mente con otras frases, con recuerdos, con situaciones, con personas y al final termina por convertirse en estas lineas, una experiencia de vida.

La frase la soltaba un ligón de pelo negro engominado y fundas de porcelana en los dientes:

-Las mujeres no se hicieron para entenderlas… sino para amarlas.

Y se quedaba tan pancho. Mi mente fue tirando de la madeja, con la de esfuerzos que hacemos en entenderlas, y luego… después de multitud de infructuosos intentos… tenemos una frustración encima que… un momento, ese es el problema! Hace falta entender a alguien para quererlo?

La respuesta es NO. Los que conjugamos el verbo amar, sabemos que no tienen buenas relaciones con el verbo entender. Amar es irracional, no admite disección, se lleva por delante los análisis… quizá sea por eso que cuando desaparece, la gente quiera entender que es el amor y no porque se fue.

A veces me dicen, esta persona dijo esto de ti. No te molesta? Y yo suelo contestar: No, sus razones tendrá. Y es que seguramente se vio presionado, o esto o lo otro… que más da, yo lo quiero por como me trata a mi, no por lo que te dice a ti.

Tengamos claro que lo importante es amar.

– Amar es como la magia, desaparece su encanto cuando se pierde uno el efecto buscando los hilos.
– Amar es como la música, los mejores momentos son los que uno improvisa cuando toca de oído.

Amemos de oído y se mantendrá la magia.